Turismo, cuota Hilton, esas cosas

By R
De alguna manera te decidís, la vida es pesada, se te fueron las ganas de sostenerla. Nosotros (yo y el gordo, no lo conozco pero nos tratamos como si fueramos muy amigos) también tenemos lo nuestro, y no te queremos dejar tirada en el trance. Nos tomamos la noche y por la mañana convenimos: te vamos a atar una piedra(encontramos un escombro de peso y forma apropiada) y te vas al fondo del dique. Despúes hacemos lo mismo los dos y chau triunvirato. El resto del día es el día más triste que recuerdo, me la paso llorando solo en el hotel. A la tarde tomo el trencito que llega al dique, espero en el bar. Vos y el gordo no aparecen, no vienen, no hay más rastros de los dos, nadie sabe nada. Todo me da náusea, la gravedad se duplica, envejezco.
Al año siguiente me encuentro con el gordo en una esquina, me dice que cuando los dejé llegó un turista español, que comenzaron a hablar, que vos necesitabas algo que flote, nesesitabas ressetearte, y que te fuiste con el tipo a españa, él volvió a su provincia y no sabe nada más, que lo disculpe, que no quiere tener nada que ver con ninguno de los dos. Yo siento que estoy en el fondo del lago con la piedra entre las manos, parado, absurdo.
 

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