Deshago el esqueleto translúcido de una araña entre los dedos
Siento la irrefrenable necesidad de boicotear mi vida con actos de rebelión inentendible. Tengo un Gandhi en desacuerdo en la mente que se sienta a protestar. No le gusto, y me cuesta entender porqué ayuna, porqué recoge sal, porqué lo tengo que tratar de asesinar.
Y bueno.
No queda más remedio que bancársela.
Los dolores de cabeza traerán nuevas ideas.