Reciclable
Te sentás en la cama, en silencio, solo. Sabés que son compuertas que se abren o que no se abren, o dejan de abrirse, pero igual no podes evitar sentir como todo vos va llegando a un punto, eso te causa una gracia mínima, de absurdo inevitable. Mientras ponés el despertador te detenés como un idiota en el granulado de las fosforecencias, y en el sonido, que desde la mano ya es todo el ruido de una máquina inbrincada, y va llegando, y llega.
Declaración de principio: soy un animal, soy un animal fallado, como todos, una versión beta. Muero para que venga otro animal fallado a vomitar errores, a morir. Como una broma cruel podría inventar otro sistema de valores engañosos, una nueva filosofía lunática, que atormente a mi desendencia, estigmatizandola, aunque la broma cruel podría ser en sí mi descendencia, un sistema de crueldad cerrado: cosas que son concientes de que son algo, y que no van a tardar en romperse.
Un tipo que se conmueve ante una hoja de diario apoyada en el fondo de un cajón con papas.
Un tipo se conmueve con un charco de agua barrosa, violáceo, perdiendose en la tierra del verano en cualquier lugar.
Un tipo cualquiera se conmueve al darse cuenta que en las lineas de las baldosas que el mira ahora desde 1, 90mts, hace 20 años atrás imaginaba autopistas y circuitos de autos prototipos.
Un tipo queda absolutamente perplejo, congelado como si hubiera visto qué día va a morir, cuando se da cuenta de que nada en su estupida vida de hormiga es significante.
El mismo tipo está empeñandose cada vez más en romper un molde que lo agobia, también teme ser el el continente vacío, y cometer un atentado idiota por poco reflexivo, al desconectarse así sin más. Pero bueno, si eso le sucede, allá él, una hormiga menos en el jardín.
Control de calidad de los ocasos opacos de días nublados: Un tipo cualquiera, de cara desdibujada, de fisionomía borrosa, cavila que las cosas pasaron, que no puede vivir en el presente, y eso le causa una atroz molestia, una perspectiva de inutilidad de las cosas y de él mismo, que no pocas veces le cambia el humor, o se lo oscurece, o se lo agría, aunque algunas veces también fantasea con hacer algo grandioso de indole destructiva, que es lo más fácil, piensa, aunque algunas veces también considera que todo tiene un grado insoportable de absurdo, que ni el intento vale el dolor.
la ansiedad es un par de manos muy anchas y fuertes que te toman de la cintura, donde debieran estar los riñones y aprietan, aprietan aprietan.
El día que se fué dejó una imagen rara, de transatlántico, de un proceso enorme, y lento, e inexorable, como un movimiento de placa, sin temblores, una deriva fuera de acá, como un iceberg, como un anti-iceberg, volviendose más frío y duro cada vez.
El pelado dijo que fué como una vela que se apaga. Yo, que hice mis experimentos infantiles, rechazo la comparación de plano: visto de cerca el pábilo al apagarse totalmente hace una explosioncita de lo más entretenida.
Hay tres formas básicas de reacción ante situaciones de peligro. atacar, paralizarce y huir. Dificil la elección de quien sea su propia bestia. Quien sea todo sí su cáncer. La única que pienso posible es atacarce.
¿Puede un tipo vivir en el más corto de los cortos plazos, envuelto en una neblina de imposibilidades del pensamiento, sin llegar a vislumbrar siquiera si va a tener hambre en unas horas cuando los almacenes estén cerrados?
No tengo nada que contar, o no tengo ganas.
Declaración de principio: soy un animal, soy un animal fallado, como todos, una versión beta. Muero para que venga otro animal fallado a vomitar errores, a morir. Como una broma cruel podría inventar otro sistema de valores engañosos, una nueva filosofía lunática, que atormente a mi desendencia, estigmatizandola, aunque la broma cruel podría ser en sí mi descendencia, un sistema de crueldad cerrado: cosas que son concientes de que son algo, y que no van a tardar en romperse.
Un tipo que se conmueve ante una hoja de diario apoyada en el fondo de un cajón con papas.
Un tipo se conmueve con un charco de agua barrosa, violáceo, perdiendose en la tierra del verano en cualquier lugar.
Un tipo cualquiera se conmueve al darse cuenta que en las lineas de las baldosas que el mira ahora desde 1, 90mts, hace 20 años atrás imaginaba autopistas y circuitos de autos prototipos.
Un tipo queda absolutamente perplejo, congelado como si hubiera visto qué día va a morir, cuando se da cuenta de que nada en su estupida vida de hormiga es significante.
El mismo tipo está empeñandose cada vez más en romper un molde que lo agobia, también teme ser el el continente vacío, y cometer un atentado idiota por poco reflexivo, al desconectarse así sin más. Pero bueno, si eso le sucede, allá él, una hormiga menos en el jardín.
Control de calidad de los ocasos opacos de días nublados: Un tipo cualquiera, de cara desdibujada, de fisionomía borrosa, cavila que las cosas pasaron, que no puede vivir en el presente, y eso le causa una atroz molestia, una perspectiva de inutilidad de las cosas y de él mismo, que no pocas veces le cambia el humor, o se lo oscurece, o se lo agría, aunque algunas veces también fantasea con hacer algo grandioso de indole destructiva, que es lo más fácil, piensa, aunque algunas veces también considera que todo tiene un grado insoportable de absurdo, que ni el intento vale el dolor.
la ansiedad es un par de manos muy anchas y fuertes que te toman de la cintura, donde debieran estar los riñones y aprietan, aprietan aprietan.
El día que se fué dejó una imagen rara, de transatlántico, de un proceso enorme, y lento, e inexorable, como un movimiento de placa, sin temblores, una deriva fuera de acá, como un iceberg, como un anti-iceberg, volviendose más frío y duro cada vez.
El pelado dijo que fué como una vela que se apaga. Yo, que hice mis experimentos infantiles, rechazo la comparación de plano: visto de cerca el pábilo al apagarse totalmente hace una explosioncita de lo más entretenida.
Hay tres formas básicas de reacción ante situaciones de peligro. atacar, paralizarce y huir. Dificil la elección de quien sea su propia bestia. Quien sea todo sí su cáncer. La única que pienso posible es atacarce.
¿Puede un tipo vivir en el más corto de los cortos plazos, envuelto en una neblina de imposibilidades del pensamiento, sin llegar a vislumbrar siquiera si va a tener hambre en unas horas cuando los almacenes estén cerrados?
No tengo nada que contar, o no tengo ganas.