By R
soy un voyeur de bibliotecas de enciclopedias inconclusas del diario, de jarrones mal ubicados, de tapas de discos, y de variedades de lo rancio y lo húmedo, de rugosidades de manos, de cabezas de niños, de plantas trepadoras brillando en la luz naranja de faroles que zumban, de las cunetas viscosas que besan mis llaves.
 

Mecanismo y procesos del arte de la magia y lo maravilloso

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Ésa sensación tan simpática, es como una erupción de desinterés conciente, en donde cuestiono la real importancia de las construcciones sociales. Qué estúpida es mi manada. Qué cosas demenciales hago cada dos pasos.
Y cuando queremos que todo pase y desaparezca, y estar solos, entonces buscamos una tarea estúpida, que ocupe la mente y las manos.
Soy la sensación de seguridad en un futuro tranquilo dentro de una familia standart encarnada en un cuerpo masculino. Pero podría ser un animal asustado que corre lejos de su guarida, perdido, perseguido por nadie, huyendo.

Sensación: los músculos de mi cuello se cortan, y mi cabeza se cae hacia un costado.

Pienso en cosas que me den placer genuino. En el año 94 estoy sentado en una camioneta vieja, ahora me agrada muchísimo el recuerdo, pero ésa siesta tenía frío, y me sentía melancólico, escuchando el viento, viendo pasar los escuadrones de nubes bajas, de perros apáticos en un pueblo de Santa Fé sin vida. El brillo en el asfalto seco de la ruta hacia Monte maíz, ésa cualidad acuosa del brillo en el asfalto antiguo. En enero del 89 corrimos por el techo, saltamos dentro de una ola de ramas de té de tilo, y caímos en el pasto edénico de la casa de veraneo de la Doly.
 

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Escucho la música de las veredas rotas en las madrugadas deformes de Villa Libertador, de eclipses de antenas de directv sobre lunas rojas, y el óxido húmedo, nylon, las cáscaras de naranjas manchadas con cobre, y tengo licencia para mirar la decoración tan kitsch y seria de los tugurios tan extraños, tan al azar, en una ciudad tan plana, tan fea, me es muy fácil decir tan tan, y resumir lo irreal que se siente en los ojos, si invento un adjetivo que pretenda mucho y no diga nada, diría que es taaaan fílmico que pienso en cada domicilio en qué hago acá que no tengo una cámara. Una calle debiera ser una superficie regular, plana, transitable, y no una figura mitológica, un camino sin salida nefasto de cuento oscuro. Todo precioso.

 

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